Haremos ahora de musicólogos de pega: existe un contraste curioso entre la personalidad de Donny McCaslin –voz dulce, dicción precisa, sonrisa siempre presente…– y su saxo, potente, vigoroso, robusto, salvaje. Es uno de nuestros saxofonistas de referencia (y también de David Bowie, por cierto), desde que lo recibimos hace ya décadas como miembro de Maria Schneider Orchestra y con el quinteto de Dave Holland. Acaba de publicar un disco imponente, I want more, que la discográfica (Edition Records) define como “una poderosa expresión del talento musical de McCaslin, que muestra un sonido musculoso, composiciones innovadoras y su compromiso por ir más allá con la su música». Y vuelve a nuestro festival, después de su debut como líder en el 2010, con otro cuarteto de impacto. Queremos más, por supuesto que sí.

