Nunca los daré por muertos. Estas son las últimas palabras del epílogo del poemario Carta abierta, del poeta argentino Juan Gelman. Muestra punzante de «la sabiduría ante la vivencia más sangrienta del dolor, el tráfico del exilio, la recomposición poética de otros universos literarios», reflexiona Enric Palomar, director artístico del Taller de Músics, que continúa: «Para mí, Gelman es la alquimia flotante entre la ética y la estética.» El reto de Palomar, pues, es mayúsculo: a través de todos los colores que pueblan la inquieta escuela barcelonesa (del flamenco a la clásica pasando, claro, por jazz), este espectáculo único que estrenamos en el festival quiere ilustrar musicalmente los versos de Gelman, uno de los grandes poetas de la contemporaneidad. «No sé si al final de la experiencia seremos o no mejores músicos, pero quizás sí que seremos un poco más libres.» Noche de estreno, noche de emociones. Al día siguiente seremos, sin duda, más libres.
En coproducción con el Taller de Músics.

