El pasado marzo, la inmensa cartelera de Nueva York destacó uno de los conciertos que se hacían en el Cornelia Street Cafe. Se trataba de la presentación en los Estados Unidos del disco de Xavier Casellas Yesterday’s sun. Sorprendidos ellos por la aparición de un vocalista venido del otro lado del océano con una personalidad tan diferente de los estándares habituales. Sorprendidos también nosotros, porque Casellas no deja de ser una rara avis en una activa escena catalana en la cual los vocalistas masculinos no son sino excepciones. Con el apoyo del pianista Emilio Solla, autor de los arreglos, Casellas propone un repertorio en que combina clásicos como My ship, de Kurt Weill, y But not for me, de los hermanos Gershwin, con versiones poco esperadas, como la excelente So it seems nacida a partir de la música de Chris Cheek.

