Vuelve el coloso del saxo a Barcelona, una ciudad que, según declaró a la revista Jaç, le gusta mucho: “Hay una atmósfera muy especial.” Y, de hecho, hace 17 años que Rollins no toca en Barcelona, en concreto desde el 14 de octubre de 1990, cuando inauguró la edición número 22 del Festival Internacional de Jazz de Barcelona. Ahora Rollins vuelve al Palau con un vigoroso último disco bajo el brazo, ?Sonny, please? y fiel a su lema: no estar “nunca” satisfecho del que ha hecho hasta ahora y buscando tocar en el escenario de manera que intérpretes y público puedan llegar “a un estado de exaltación de la existencia”, objetivo esencial del arte. Historia.

