Tres semanas después de inaugurar la 40 edición del Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona en compañía de su padre, al que ya imitaba al piano con tres años, Chucho Valdés volverá a hacerse valer como “el mejor pianista del mundo” (Bebo dixit) con dos conciertos en Viladecans y en Sant Cugat. En este caso, sin embargo, amparado por una banda sensacional como pocas a la hora de casar el jazz con la música cubana. Se trata de su magistral cuarteto habitual más su hermana Mayra Caridad y cuatro metales con los cuales Chucho explora y mantiene el legado que él mismo creó con Irakere. Chucho multiplicado por nueve, como si dijéramos. Puro vértigo.

