Soprano de larga y densa carrera, reconocida con todo tipo de premios (el último, la Creu de Sant Jordi de la Generalitat) tanto por su arte como por su firme apoyo a causas humanitarias, Barbara Hendricks debuta en el Gran Teatre del Liceu no en una ópera de Mozart o en un recital de Mahler o Schubert, sino con un sincero homenaje a la figura de la cantante Billie Holiday. Porque desde que el Festival de Montreux la invitó ya hace años a interpretar, junto al trío del pianista Monty Alexander, la música de Duke Ellington, Hendricks se ha sumergido con rigor, respeto y swing en un repertorio que después la llevó a George Gershwin y ahora a Holiday, acompañada por el cuarteto del saxofonista sueco Magnus Lindgren, una figura de referencia del jazz escandinavo. Un homenaje de una gran voz a uno de los iconos indiscutibles del jazz a través de canciones escritas o hechas suyas por la inolvidable intérprete de Strange fruit.

