En mayo de 1963, Miles Davis incorporó un joven pianista en el equipo que había de poner una de las piedras capitales de las grandes catedrales del jazz de las últimas décadas, Seven steps to heaven. Desde entonces, Herbie Hancock no ha dejado de ser una referencia ineludible en el jazz contemporáneo, con todos sus avances, meandros y tira-y-aflojas. Hoy, con 66 años, Hancock sigue siendo un aventurer irredento, un explorador encantado de dar vida a jóvenes talentos y de arriesgarse hasta más allá del jazz, como prueba su inclasificable último disco, Possibilities, en que colaboran (¡escóndanse, puristas del jazz!) desde Christina Aguilera, Sting y Annie Lennox hasta Paul Simon y Carlos Santana pasando (todas las distancias son pocas para Hancock) por Stevie Wonder y Angélique Kidjo. Vuelve a Barcelona, y con carta blanca, el gran camaleón, el autor de partituras inolvidables como “Watermelon man”, Maiden voyage, Speak like a child y, claro está, Cantaloupe Island. Vuelve la aventura de uno de los grandes creadores de nuestro tiempo.

